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Exponer la luz en fotografía

Foto molinillo
CC http://pixabay.com/en/dandelion-overblown-plant-backlight-21151/

No existe la exposición perfecta en fotografía. Cuando en tantos manuales hablan de ella en realidad quieren decir una exposición compensada, que contenga la mayor gama dinámica posible, que haya detalle en los negros y que las luces altas no estén quemadas. Pero esa no tiene por que ser la exposición deseada, la que convenga a nuestras intenciones y en la que se destaque lo que queremos destacar. En pocos sitios nos dicen tan siquiera como llegar a esa exposición perfecta, salvo por el método de prueba y error.

Si observamos el histograma de la cámara, podemos seguir el consejo que la forma ideal es aquella que resulta una montaña centrada cuyas laderas tocan los extremos, lo que indicaría la presencia de luces altas y negros sin que estos resulten quemados o empastados. Bien, pero eso no es suficiente.

Histograma
Histograma centrado no quiere decir acertar en la exposición @Socrateson

En esta foto se ha conseguido ese efecto montaña, pero el exposímetro de la cámara ha sido engañado. El asfalto no era tan gris. Luego hablaremos como ese medidor de luz calcula. Hay que tener en cuenta además que lo que se nos enseña es la representación del jpg captado, no del raw si es lo que pretendemos conseguir.

Foto alto contraste
CC Zyllan Fotografía http://www.flickr.com/photos/zyllan/5285468786/

Esta foto por el contrario, tiene lo que podríamos decir una mala curva, con demasiados negros. Pero es que en la escena hay muchos negros. Como se ve, para el resultado final se ha utilizado un programa de retoque, pero lo mismo se podría haber conseguido con una iluminación adecuada.

En los tutoriales se centran en contarnos que la exposición es la cantidad de luz que entra por el objetivo de nuestra cámara y llega hasta el sensor o la película. Y que resulta de la combinación de dos parámetros, la apertura del diafragma, mientras más abierto más luminosidad, y la obturación, es decir, la velocidad, el tiempo que permanece abierto el obturador. Ambas variables están relacionadas, de forma que con distintas combinaciones se pueden obtener los mismos resultados en cuanto a exposición. Si bien varían otras cuestiones como la profundidad de campo y cómo se percibe el movimiento.

Hay otra variable que influye en la exposición, la sensibilidad de la superficie donde se va archivar esa luz, es decir, el sensor o la película. Se suele llamar actualmente sensibilidad ISO. Combinando esos tres componentes exponemos. Aunque si nos servimos de los automatismos de nuestras cámaras también tenemos que cuidar cómo reflejan la luz los objetos que fotografiamos.

1.Medir la luz de la exposición

¿Pero cómo sabemos cuánta es la luz adecuada para conseguir nuestra fotografía? Históricamente los fotógrafos iban anotando sus resultados y medían a ojo. Sabían que con determinada luz y con determinada escena a fotografiar necesitaban unos valores aproximados de ISO, diafragma y velocidad. Todavía hay fotógrafos que lo saben hacer así. Ya desde hace muchos años hay dos formas comunes de mediar la luz, con exposímetros de luz reflejada y de luz incidente. Los pasamos a explicar.

Los de las cámaras son todos de luz reflejada, es decir, miden la luz que se refleja en la superficie fotografiada, pero con una condición, suponen que la suma de tonos que ve nuestra cámara en cualquier escena es un gris neutro al 18%, aunque la foto esté hecha en la oscuridad de una cueva.

Por eso, si tenemos dudas sobre la media de nuestra escena, podemos hacernos con una buena carta de grises y medir la luz sobre ella, mejor poniendo la cámara en medición puntual. Con eso evitamos que si el sujeto es muy oscuro (un perro negro que ocupa todo nuestra encuadre) o muy claro (la nieve) el exposímetro resulte engañado. Si hacemos caso a una lectura general de la cámara el perro resultará sobreexpuesto porque la cámara creará que es gris y la nieve subexpuesta aproximadamente un paso por la misma razón.

Haya fotógrafos que si su tono de piel es el adecuado para estos fines, puesto que la piel de la raza caucásica equivale a ese 18% de reflejo de la luz, sustituyen la carta por el dorso o la palma de la mano, dependiendo de lo morenos que sean. Pueden comprobarlo y ver si con un tono de piel claro, por ejemplo, la exposición varía un paso.

En el sistema de zonas de Ansel Adams nos sirve también para saber que  ese luminosidad reflejada media se encuentra, por ejemplo, en el verde de la hierba. Se pueden tomar otros puntos de referencia.

También hay quien se siente cómodo dejando que la cámara mida la luz de toda la escena y, teniendo conocimientos de cuál es el reflejo de luz de cada uno de los colores, regular la exposición final mediante la compensación de la exposición, un mecanismo que traen muchas de las cámaras modernas.Haga pruebas con uno y otro sistema para ver con cual se siente más confortable. O bien apuntando hacia un determinado lugar cuya forma de reflejar la luz conozcamos y bloqueando la exposición.

Los fotómetros de mano pueden ser de luz reflejada o incidente, o de ambas. Si son de luz reflejada, valen los mismos consejos que anteriormente. Si tienen luz incidente, lo que miden es la luz que emite la fuente luminosa, independientemente del color o reflejo de luz de lo que vayamos a captar. Si están dotados además de flashímetro nos resultarán imprescindibles para trabajar en estudio con flashes. Si los focos de fueran de luz continua, nos podríamos apañar con el exposímetro de la cámara. En cualquier caso, no descartemos los fotómetros para hacer fotografía en la calle.

2. Áreas de medición de la luz

Las cámaras están construidas para todo tipo de personas. Por eso buscan métodos que resulten en principio más sencillos que los explicados hasta aquí. Pero no son infalibles. Tampoco lo son los otros métodos mencionados porque si uno no puede realizar la foto con calma, puede cometer errores.

La mayoría de las cámaras están dotadas de medición puntual (ya mencionada). Concentra la medición en una pequeña zona del centro de nuestra imagen. También disponen de medición ponderada al centro, que mide sobre un amplia región, pero sólo del centro de nuestra toma. Por último está la medición matricial, que divide la toma en varias zonas y calcula la luminosidad gracias a sus bases de datos de fotografías equivalentes, y da como resultado una medición recomendada.

Uno es muy libre de utilizar el método que quiera. Incluso puede ayudarse con los programas de la cámaras dedicados a sacar determinados escenarios como retratos a contraluz o paisajes.

En mi opinión, es más sencilla y más satisfactoria la medición puntual controlando diafragma y velocidad de forma manual, buscando en la escena una zona cuyo reflejo de luz conozcamos como referencia o la ya mencionada carta de grises y sus sustitutos. Si lo hacemos así, esa metodología la podremos utilizar en cualquier cámara que pase por nuestras manos, sin necesidad tan siquiera de leernos el manual.

3. Modos para determinar la exposición

Día cámara
CC Heather Romero http://www.flickr.com/photos/aquamizuko/5021959826

Las cámaras también están dotadas de varios modos para combinar los factores que van a determinar la exposición y que se relacionan con las áreas seleccionadas de medición de luz.

En el modo manual es el fotógrafo el que, dada una determinada ISO y teniendo en cuenta la luz existente y su reflejo en lo fotografiado, determina el caudal de luz que deja pasar variando el diafragma y la velocidad. Recordemos que esto varía la profundidad de campo y  cómo se perciben los movimientos (borrosos o estaticos) o el hecho de que la foto puede salir movida. Lo común es pensar que por lo menos se debe emplear una velocidad equivalente a la inversa de la focal empleada, de tal forma que si la longitud focal es 50mm, habrá que disparar como mínimo a 1/50s, mientras que si es 300mm deberá ser 1/300s. Pero eso ha cambiado con los modernos estabilizadores y otras variaciones de las cámaras.

También están las prioridades a la apertura o la velocidad (obturador). El fotógrafo fija una de estas dos variables y la cámara determina la otra. Por último existe el modo programa, que es un automático en el que la cámara, como hacen buena parte de las compactas más sencillas, asume la decisión de qué velocidad y que diafragma coloca. Según las distingas marcas hay otros modos automáticos que dependen de qué tipo de foto vamos a abordar, niños jugando donde lo importante es la velocidad o paisaje donde conviene sacar el horizonte enfocado, por poner dos ejemplos.

3. Destinatarios de estos consejos / La intención fotográfica

Estas consideraciones están destinadas principalmente a los que disparen en jpg con una compacta o una cualquiera otra cámara digital y no quieran retocar mucho después o a los que todavía lo hacen en película, sobre todo si mandan su carrete a revelar a una tienda (alguna queda) sin poder controlar el proceso de revelado.

Quedaría por diferenciar que para los digitales se dice que tienen exponer para las luces altas mientras que para los analógicos se insiste en que lo hagan para las sombras, lo que quiere decir que tienen que tener cuidado de conseguir detalles en las zonas más oscuras, por lo que se les recomienda que inclinen la cámara hacia el suelo a la hora de mediar la luz.

Pero queda un aspecto pendiente que es el que referíamos al principio. ¿Qué pretendemos de la foto que estamos tomando? ¿Qué queremos que salga bien iluminado? Aunque se trate de un retrato ¿queremos que el rostro quede un poco en penumbra o perfectamente iluminado aunque no fuera así la situación real en la que nos encontrábamos?

Foto a contraluz chica con floresEl ejemplo más gráfico es el de un contraluz, donde la intención del fotógrafo puede ser dejar al personaje a oscuras para no quemar el fondo, conseguir que se vea al retratado aunque se queme el fondo o una cosa intermedia, como es el caso de esta última fotografía callejera, donde lo importante para el autor es que no desapareciera el brillo en el pelo de la mujer.

Para tomar esas decisiones tenemos unas limitaciones. Aunque esas limitaciones pueden en mi opinión no serlo tanto puesto que forman parte del lenguaje fotográfico. Es la latitud del material donde estemos registrando la imagen, es decir, el rango dinámico de la escena que logra captar. Hay cámaras con ocho diafragma útiles de exposición y otras que pueden llegar a doce, pero la escena puede tener más contraste y no ser suficiente. Podemos elegir qué zona está iluminada y cual puede resultar oscura o quemada. Y es donde llegamos al por el momento último apartado.

4. Derechear el histograma

Esa es una expresión y una técnica de exponer que deviene de un artículo publicado en 2003 en la web Luminous Landscape. Viene a decir que si fotografiamos en raw conviene sobreexponer. O más correctamente llevar el histograma lo más a la derecha posible. Eso por dos consideraciones.

Primera, porque así evitamos el ruido que pueden producir las sombras  y, segundo, porque los sensores almacenan muchas más tonalidades cuanto más nos acercamos a las luces altas en el histograma. Se supone que por cada diafragma se almacenan el doble de tonos que en el anterior paso. Se consigue dirigiendo el objetivo, con la medición puntual, hacia la zona de la escena donde haya más iluminación reflejada, por ejemplo las nubes blancas en un paisaje, y a partir de ahí sobreexponer entorno a dos pasos, dependiendo de la cámara porque algunas queman esas luces antes que otras o es posible recuperar mejor sus raws en el proceso de edición.

Derecheo de 2 fotografías
@socrateson

Estas fotografías están derecheadas 2 y 3 pasos. Las zonas en rojo indican las luces altas quemadas.Como se ve la viveza de los colores es también distinta en una y otra toma. Los programas de edición digitales para raw son capaces de recuperar zonas que están aparentemente quemadas y así consiguen que en las zonas de sombra, si las hubiera, no se haga patente el ruido, puesto que no hay que levantarlas para lograr un resultado compensado. En el caso de la primera foto no se puede hablar de que realmente hayamos derecheado , porque si hubiéramos expuesto para un gris medio la toma sería parecida, sólo hay una pequeña zona de la farola quemada. En la escena hay unas nubes blancas brillantes que se encuentran arriba en escala tonal.
Otra cosa sería si fotografiados con la misma técnica un retrato en primer plano y llevamos al derecheo la piel del modelo. Luego en el programa de edición tendríamos que bajar esos 2 o 3 pasos para dejar la piel en su grado de exposición normal. Pero esta teoría es relativa. Se corre el riesgo de equivocarse sobre cuál es el punto más luminoso en la escena, puede haber una zona pequeña que no percibamos y quemarla.  Además, como ha analizado Guillermo Luijk, con los modernos sensores que tienen mayor latitud fabricados por Sony  para distintas marcas, no merece la pena correr ese riesgo puesto que la ventaja de eliminar el ruido en las sombras casi ha desaparecido. También está en discusión que se note ese supuesta cualidad de los sensores de almacenar más tonos en las luces altas.

Pero la pregunta creo que sigue vigente: ¿cómo afecta a los colores y tonos subir o bajar las exposiciones en el programa de edición que tenga cada uno? ¿Nuestra cámara produce ruido en las sombras y nos merece la pena derechear ? Mejor probar .

Pero derechear puede seguir siendo una técnica válida si uno conoce bien su cámara y cuando empieza a quemar las luces altas. Algún método tenemos que utilizar para determinar la exposición y este tiene sus ventajas. No nos van a engañar las nieves ni los perros negros.  Y sus desventajas, como es estar quizás estemos demasiado atentos a exponer y olvidemos componer.  Luego hay que tratar de acertar con el programa de retoque donde se sitúan los tonos medios de la escena, algo que deberíamos retocar con el brillo u otros controles similares.

Entiendo también que los fotógrafos sigan prefiriendo tratar de encontrar el gris neutro para exponer correctamente desde el principio, bien sea mediante una carta, un exposímetro, las formas de medir que propone la cámara, la luminosidad que desprende nuestra mano, el ojo tras haber realizado miles de fotografías o incluso fiarse de la pantalla LCD y su histograma. O incluso subexponer un poquito por si acaso.

5. Conocer el rango dinámico del sensor

Imagen sobreexpuesta 3 pasos y recuperada en LR con una Sony Nex 3
Imagen sobreexpuesta 3 pasos y recuperada en LR con una Sony Nex 3
Imagen subexpuesta 3 pasos con una Sony Nex 3
Imagen subexpuesta 3 pasos con una Sony Nex 3

El rango dinámico del sensor, la cantidad de pasos de luz que es capaz de registrar sin quemar las luces o emplastar completamente los negros es una de las características que podemos tener en cuenta para comprar nuestra cámara. En las páginas de DxOmark podemos encontrar datos de referencia al respecto de cada una de las cámaras, por ejemplo de la Nex 3 de Sony , que es la cámara con la que están hechas las imágenes de este apartado. En realidad es una medida teórica que quizás se estira demasiado y no tiene en cuenta los niveles de ruido que un fotógrafo cuidadoso no consideraría aceptables.
Pero nos podemos basar en esa característica para otro más de los métodos de exponer, quizás el más lento pero también el más cuidado. Habría que, utilizando un trípode, disparar contra una superficie uniforme, mejor un gris neutro e ir aumentado de paso en paso la exposición, hasta en cinco ocasiones, por ejemplo, para a continuación subexponer otros cinco pasos en otras tantas fotografías. Para ello es mejor poner los controles en manual y tener en cuenta la escala clásica de diafragmas o velocidades(las modernas cámaras digitales incluyen valores intermedios). Aumentamos una paso la exposición cuando descendemos en la escala de diafragmas desde f64, f32, f22, f16, f11, f8, f5,6, f4, f2.8, f2, f1.4 a f1. Igualmente, en la escala de velocidades de obturación, cada vez que variamos entre las siguientes (siempre el doble o la mitad de tiempo) aumentamos un paso la exposición: 1/500, 1/250, 1/125, 1/60, 1/30, 1/15, 1/8, 1/4, 1/2, 1s, 2s, 4s, etc.
Como vemos en las fotografías de este apartado, la cámara en cuestión aguanta perfectamente tres pasos por arriba y otros tanto por abajo. No he llevado al límite las pruebas porque son sólo un ejemplo y cada cámara y su sensor son distintos. El caso es que si analizamos los raw subexpuesto o sobreexpesto, en ellos se aprecian detalles recuperables, lo que vemos mejor cuando en LR o en el programa que sea, variamos el control de la exposición para llegar la exposición correcta, si nos atenemos a que un gris neutro tiene que situarse en el medio de la escala.
Esto nos sirve para cuando la escena tiene mucho contraste lumínico. Con medición puntual podemos apuntar hacia la zona más clara que entre en nuestro encuadre y a la más oscura. Si la diferencia en las luces entra dentro de las capacidades de nuestro sensor, podemos hacer una media de exposición y disparar tranquilamente. Puede ser que nuestro sensor tenga mayor capacidad de registro que el contraste que le presentamos. Entonces podríamos exponer la zona que nos interesa que tenga más calidad (con ausencia de ruido por ejemplo), en el medio de la escala. Si nuestro sensor no puede registrar toda la latitud, entonces tendríamos capacidad para decidir si queremos que alguna zona clara quede quemada o alguna oscura quede empastada, la que menos nos interese.
Suena larga la operación, pero tampoco es tan complicada si lo que queremos es garantizar (y tenemos tiempo) que nos vamos a casa con una imagen válida. Una imagen que, y por eso hablo de raws, tendrá toda la información posible, aunque luego la tengamos que recuperar mediante el retoque.
Que el fotógrafo se sienta cómodo con la forma de exponer es fundamental. Prestar toda nuestra atención a una u otra forma nos puede distraer de otras partes esenciales de la fotografía. Pero también es cierto que si mecanizamos cualquiera de estos métodos, al final por muy complicado que sea, sólo unos ocupará una parte pequeña de nuestras habilidades.

6. Un método híbrido de exponer

¿Pero y a mí cómo me gusta más exponer? Pues depende del momento y depende incluso de la cámara. He pasado por varias de las técnicas citadas y seguro que pasaré por más, pero siempre trataré de tener en cuenta las características de la cámara. Por ejemplo, actualmente estoy trasteando mucho con una DP3 Merrill de Sigma. Eso quiere decir que tiene un sensor Foveon y que se comporta distinto que los Bayer. Me he topado con una característica que puede complicar la cosa. Ya se sabe que las Sigma tienen muchas desventajas y alguna ventaja como es la calidad de imagen.
Pues bien, el Foveon no se inventa los píxeles. Tiene tres capas que recogen en su totalidad los colores rojo, verde y azul, de manera que no tiene que suponer el color de algunos píxeles adyacentes como ocurre con los Bayer. ¿Y esto qué? Que cuando se topa con algún reflejo fuerte, una de esas luces brillantes que llaman especulares, como el reflejo directo de la luz en un cristal o una superficie metálica, la luminosidad llega de forma pura y es difícil no quemar esa zona. El software propio tiene una función para recuperar esos brillos. Pero es que además con ese sensor se levantan mejor las zonas oscuras que se recuperan  las luces altas. Por eso he elegido un método de exponer que es conservador a la hora de atender los brillos y que con variaciones se podría utilizar en cualquier cámara. Lo llamo método híbrido porque recoge ideas varias de los consejos dados hasta ahora.

Exposición método híbrido
Exposición método híbrido

Pongo el diafragma teniendo en cuanta la lus del momento y la profundidad de campo que deseo. Sitúo la medición de la luz en puntual y con prioridad a la apertura. La compensación de la exposición en +1. En otras cámaras y quizás en esta también pero con mayores limitaciones, esa compensación de la exposición puede llegar a +2 o incluso más. Con ese medición puntual mido sobre las zonas de la escena a fotografiar que más brillantes resulten. Para ello me basta el “a simple vista”, pero también compruebo la velocidad recomendada que indica la cámara y en el punto que marca una velocidad más rápida es donde la escena resulta más luminosa. Entonces presiono el botón AEL para bloquear esa medida, que recordemos está compensada en +1. Reencuadro, enfoco y disparo.

 

 

 

Exposición de la luz corregida al gusto
Exposición de la luz corregida al gusto

Como se puede ver en las fotografías de ejemplo, una escena con alto contraste, con el método utilizado nos aparecerá una silueta si pasamos el raw obtenido a un jpg sin ninguna otra intervención. Pero como la cámara es buena para recuperar sombras, podemos intentarlo así como se muestra en la segunda fotografía,  si es eso lo que nos interesa. En otro tipo de escenas quizás no tengamos que hacer ningún retoque en la exposición o, a lo sumo, variar la luminosidad de los tonos medios para, por ejemplo, iluminar una cara. Pero si es un retrato lo que estamos haciendo, lo mismo nos interesa otra forma de exponer porque siempre que levantamos algún tono aparecerá algo de ruido y no queremos ¿verdad? que ese ruido esté sobre el rostro fotografiado.

 

 

Por @Socrateson

Enlaces

Aplicando el sistema de zonas de Ansel Adams

Expose (to the) Right

Guillermo Luijk: Qué fue del derecheo del histograma

DxOMark