Archivos mensuales: diciembre 2013

Fotografía de formato medio

Lo que antes les parecía pequeño, ahora nos parece grande, casi completo. Pero algunos siguen prefiriendo aquellos tamaños por aquello de que al menos en algunas cuestiones, burro grande ande o no ande. Cierto que lo importante es el fotógrafo. Pero hay cosas que sólo se pueden conseguir con determinadas técnicas y materiales. Cuanto menos, poco se podrá discutir que lo conseguido por la fotógrafa callejera Vivian Maier y su vieja Rolleiflex es difícil de superar. Ojo, de estas imágenes sólo se supo después de ella fallecer. Vivian Maier era sólo una aficionada.

Tamaños de película fotográfica

Tradicionalmente, la fotografía de película se dividía en tres tamaños de negativo: 35mm, formato medio, y de gran formato.
El tamaño de los negativos usados en las cámaras de 35mm, que era el más pequeño de los tres, es de 24x36mm. Ahora si nos encontramos con una cámara con un sensor de ese tamaño la llamamos popularmente (no sé sabe por qué motivo y parece que no hay razón) formato completo o en inglés “full frame”. Y es el tamaño de sensor más grande de la fotografía digital actual, salvo algunos casos donde los profesionales de estudio siguen apostando por el formato medio digital.
El gran formato no utiliza carretes, sino hojas individuales cortadas a distintos tamaños: 6.5×9, 9×12, 10×15, si hablamos en centímetros, y 4×5, 5×7 u 8×10 si lo hacemos en pulgadas.
El formato medio utiliza película en rollos con un ancho de unos 61 milímetros, disponibles en dos longitudes diferentes: 120 y 220. Lo normal es que cada cámara sólo admita una longitud. El carrete fue creado a principios de siglo por Kodak para su cámara de fuelle Kodak Folding Pocket. No hay que confundirlo con el medio formato, nombre que deberíamos reservar para el sistema que efectuaba exposiciones de 18x24mm.

Fotogafía de formato medio

Parece una locura de profesional seguir utilizando este formato porque las modernas cámaras digitales con esos sensores son muy caras. Pero la buena noticia es que las viejas cámaras de película 120 estaban hechas para durar y muchas siguen funcionando. Su precio naturalmente es muy inferior y podemos encontrar buenos saldos.
Son ideales por supuesto para situaciones tranquilas, estudio, retratos, pero hay muchas cámaras de formato medio distintas y cada una puede cubrir una necesidad.

Antes de entrar en más consideraciones técnicas, un descansado para apreciar lo que algunos aficionados pueden conseguir con estas cámaras. Si no te interesan las siguientes fotografías para qué vas a seguir.

Rolleiflex SLX
Licencia Atribución CC por pagail http://www.flickr.com/photos/pagail/5417678405/
Rolleiflex 2.8e Rollienar III
Licencia Atribución CC patrickMphotography

Tamaño de los negativos formato medio

Se supone que al ser de mayor tamaño los negativos que en las películas de 35mm, o mayores sensores en las cámaras digitales, la fotografía de formato medio puede conseguir más calidad, más detalles, menos ruido,  puesto que para una copia final de un tamaño determinado habrá que ampliar menos el original.

Pero qué tamaño tienen los negativos. Ya hemos dicho que hay dos longitudes para el carrete, 120 y 220. Eso no va a determinar el tamaño. La altura siempre es la misma, 6,1 centímetros. Eso determina parte del tamaño. Pero falta el otro factor multiplicador. Y es que se trata de rollos de material fotosensible continuo y son las cámaras las que determinan la anchura de cada negativo.
Si restamos un centímetro para el borde de la imagen tendremos que con el mismo carrete podremos obtener negativos de cuatro tamaños típicos 6×4.5, 6×6, 6×7 y 6×9. Cada cámara produce normalmente uno sólo de los tamaños. Hablamos siempre de centímetros, no como en el caso de las reflex de paso universal que consiguen negativos de 24×36 milímetros, es decir,  2,4×3,6 centímetros.

Superficie negativo según formatos
Superficie negativo según formatos

 

Por eso el número de fotos que podemos hacer con cada carrete varía. El 6×6, por ejemplo, consigue 12 fotografías con un rollo de película de 120. Y el 6×7, 10.

Tipos de cámaras formato medio

Si se trata de una cámara Mamiya o Pentax 645 sabremos que “recortará” la película en negativos de 6×4,5, que es el menor de los utilizados.
Cuando hablamos de cámaras para película 6×6 queremos decir que la impresión que dejan sobre el negativo es de ese tamaño cuadrado, quizás el más frecuente de los utilizados. Suponen una mirada distinta a la habitual por su relación de aspecto poco usual. Hay que repensar muchas cosas de la fotografía. Hasselblad y Rollei usan este tamaño.
Según vamos avanzando en el tamaño de los negativos, lo hacemos en el porte de las cámaras, algo que parece pesar demasiado negativamente hoy en día. Pero en el tamaño 6×9, por ejemplo, está la Kodak Medalist estadounidense (pesada pero reducida de tamaño y que utiliza película 120 pero enrollada en un tipo de bobina distinta por lo que se llama película 620) o la Super Ikonta que pueden ser manejables.

Kodak Medalist
Licenia CC Nessterhttp://www.flickr.com/photos/nesster/5181567058/

Eran muy populares antiguamente porque permitían realizar impresiones por contacto con un tamaño ya aceptable. Y si Laura Gilpin puede manejar una Kodak Medalist, cualquiera puede.

Pero el tamaño de los negativos es sólo una de las características de las cámaras de formato medio. La variedad de formas y sistemas nos puede abrumar.
Hay cámaras TRL como las Rollei, de objetivos gemelos, uno sin diafragma para ser usado como visor. Las hay de fuelle, como la Super Ikonta. Tenemos también otros modelos monoculares similares a las reflex de 35mm, aunque con el visor orientado hacia arriba como las Hasselblad o las Bronica. Las hay también telemétricas (el método que utilizan las Leica para enfocar) como las Mamiya 6 y Mamiya 7, o la Kodak Medalist ya mencionada. Incluso telémetricas que tienen óptica fija no intercambiable como la Fujifilm GW690.

Distancia focales en formato medio

Hoy en día estamos acostumbrados a mencionar factores de multiplicación para definir qué distancia focal y ángulo de visión consecuente tiene cada objetivo dependiendo en la cámara en que se monte. Resulta que el tamaño de sensor o película de 24x36mm es el estándar que define esos datos. Se dice que un objetivo de 50mm es el normal y se multiplica por 1 en cuanto a ángulo de visión si se coloca en una cámara reflex de las llamadas “Full Frame”, es decir de las que tienen el mencionado tamaño de superficie como sensor o negativo. En cambio si se adapta a una cámara micro 4/3, con el sensor la mitad de grande, se dice que se multiplica por 2.
En formato medio, el objetivo equivalente al normal (el 50mm) sería un 80mm si hablamos en un tamaño de 6×6. Un 28mm se correspondería con un 45mm, y un 85mm con un 150mm.

Peculiaridades del formato medio

Como hay decenas de modelos distintos, no es de extrañar que nos encontremos con muchas peculiaridades en las cámaras de formato medio de película. Puede ser que no estén dotadas de medición de luz, por lo que tengamos que hacernos con un exposímetro o algún otro sistema de ayuda si no tenemos buen ojo.
Otra cosa que puede despistarnos es que muchas cámaras carecen de pentaprisma, por lo que vemos a la izquierda lo que está en realidad a la derecha y viceversa. En las binoculares hay además un error de paralelaje.

Cámara Rolleiflex Tele
Cámara Rolleiflex Tele

La apertura máxima de los objetivos suele ser modesta comparada con sus competidores en 35mm. Son por lo tanto menos luminosos, aunque es fácil conseguir desenfoques de fondo gracias a su mayor longitud focal.
También hay diferencias que hacen traen ventajas a estas cámaras, como el hecho de que los obturadores son centrales, es decir, se encuentran dentro del propio objetivo, lo que resulta útil para poder sincronizar a cualquier velocidad los flashes.
Hay modelos, además, de construcción modular. Se pueden acoplar entre otras partes distintos chasis donde tendremos películas de diferentes sensibilidades, marcas o color y blanco negro que pueden ser retiradas sin haber terminado el carrete.
En la sección de cámaras de película de  Reestrenando podemos encontrar unos cuantos modelos interesantes. Sólo queda atreverse.

Por @Socrateson

Cámaras de fotografía que graban vídeo como si fuera cine


Reverie from Vincent Laforet on Vimeo.

Estas imágenes fueron el aviso de que una se avecinaba una pequeña revolución. Ya no hacía falta un equipo de cine o vídeo caro y difícil de manejar para hacer una película más o menos profesional. Fueron grabadas con una Canon 5D Mark II y supusieron la primera muestra divulgada de forma masiva de lo que las cámaras de fotografía modernas eran capaces de hacer.

Para la propia compañía debieron suponer una sorpresa. La cámara en cuestión no dispone tan siquiera de un botón directo para grabar en vídeo y hay que trastear en el menú para hacerlo. El software de la cámara tampoco contemplaba en principio la grabación de imágenes a 24 frames por segundo, lo que marca una de las diferencias, y tuvo que ser actualizada a posteriori. Lo que sí permitía era el Full HD, es decir una resolución de 1920×1080 en formato 16:9, a diferencia de modelos de cámaras fotográficas anteriores que en vídeo se quedaban en 1280×720.

Desde entonces la 5D Mark II y otros modelos de la propia Canon y otras marcas como Nikon o Panasonic han sido utilizadas en la grabación de cortos, proyectos personales y secuencias de acción en películas comerciales como Capitán América o Iron Man II.

Las ventajas parecen obvias. Aunque más o menos caras, las reflex digitales nunca van a llegar a los precios de un equipo de cine o vídeo profesional, tienen un gran parque de ópticas intercambiables, las luminosas con grandes aperturas de diafragmas pueden conseguir aislar a los personajes del fondo fácilmente, aportan la posibilidad de aumentar el ISO con buen tratamiento del ruido, pueden incorporar diversos estilos de imagen a la grabación, tienen un reducido tamaño, son fáciles de utilizar y consiguen una gran calidad de imagen.

Claves técnicas

Como decíamos, una de las claves para que una cámara de fotos se asemeje en las imágenes de vídeo que captura al cine de toda la vida es que pueda hacerlo a 24 fps en su máxima resolución de 1920×1080. No todas lo consiguen. Si graban a 25 fps el aspecto será más el de la televisión, al menos en España donde es la velocidad que se utiliza para el sistema PAL. En EEUU o Japón ese aspecto televisivo se consigue con una tasa de 30 fps.

Si además pueden grabar a 50 ó 60fps eso nos facilitará, reproduciendo nuevamente a 24 fps, conseguir una resultona cámara lenta. Lo normal es que las cámaras alcancen esa cifra en una resolución menor al Ful HD. Por eso muchos aficionados y profesionales prefieren grabar todo un trabajo en el que las imágenes a cámara lenta sean imprescindibles en esa resolución menor, en lugar de tener que reescalar luego las tomas de cámara lenta para insertarlas en un conjunto Ful HD.

Otra diferencia de las cámaras DSRL actuales es que están dotadas de un sensor CMOS, bastante diferente del típico CCD de las cámaras de vídeo. Esto supone que la unión entre cuadros se realiza de forma progresiva en lugar de entrelazada, lo que ayuda a conseguir un aspecto de imágenes de cine. Algunas veces veremos en las características técnicas que una cámara es capaz de grabar a 30, 25 ó 24p, es decir frames por segundo progresivos.

Inconvenientes

Pero los sensores CMOS también tienen sus desventajas. Mientras los CCD captan la imagen de cada frame de una forma casi instanténea, los CMOS lo hacen con un barrido que tiene consecuencias. Cuando hacemos un paneo rápido, si congelamos la imagen observaremos que los objetos grabados aparecen inclinados. También puede acentuar este sensor la trepidación cuando grabamos desde una plataforma que bote como un coche o una embarcación.

Rolling Shutter compared: D90 vs 5D mark II vs GH1 vs 7D from Mike Kobal on Vimeo.

Hay otros efectos no deseados como en la grabación de las aspas de un motor de aviación, por ejemplo. Para estas cuestiones se buscan soluciones más o menos caseras aunque ya están apareciendo cámaras y nuevos sensores de Sony que afirman remediar estas taras.

Consejos para grabaciones

Es recomendable realizar las grabaciones de forma manual, ya desde el momento de establecer un balance de blancos para que quede fijo y no varíe según vamos moviendo la cámara. El enfoque también puede ser más preciso en manual si tenemos planificada la escena. También hacer zoom en manual resulta más silencioso, aunque hay objetivos automáticos especialmente diseñados para grabar vídeo como el 14-140mm de Panasonic, utilizado en otra serie de cámaras afamadas en este terreno, las GH1, GH2 o GH3. Y no es necesario irse siempre al último modelo,  la GH1 convenientemente modificado el firmware da buenos resultados. La llaman la GH13 con cierto sentido del humor.

Pero sigamos con los consejos en general. Para logar la exposición adecuada no contamos con la obturación, que debe ser el doble de los frames por segundo que estemos utilizando, de tal forma que si lo hacemos a 24fps la velocidad debe situarse en 1/50. Nos queda la apertura del diafragma, el valor ISO o incluso la colocación de filtros de densidad neutra.

Está en inglés, pero en el siguiente vídeo de Fenchel & Janisch se hace un interesante repaso a estos conceptos.

Por su puesto nos quedarían muchas cosas que abordar, entre ellas los numerosos artilugios que han aparecido para ayudar en las grabaciones, las dificultades del audio, la duración máxima de las secuencias, el problema de compatibilidad de los archivos grabados y los programas de edición, la salida de que dispone cada cámara y si permite descargar vídeos sin comprimir, el pirateo de los firmware para mejorar la calidad de imagen o el futuro de las cámaras, algunas ya con calidad 4K. Para todo ello recomiendo el siguiente curso de www.tucamon.es impartido por Daniel Monllor. Es larguito, pero también la principal fuente de todo lo aquí ya contado y buena parte de lo que queda por decir.

Taller de grabación de vídeo con cámaras réflex digitales (DSLR), con Dani Monllor from tucamon on Vimeo.

Por @Socrateson

Konica Hexanon 135mm, un objetivo que te saca los colores

¿Hablar ahora de un objetivo que ya no se fabrica de una cámara que ya no existe? Pues claro. Ya explicamos que los objetivos manuales que utilizábamos en las cámaras de película están de moda, digámoslo así aunque sea una expresión un tanto exagerada.

Los hay de marcas famosas como Canon o Nikon que todavía siguen en el mercado (sobre todo las marcas y algo menos sus viejos objetivos), pero hay tesoros ocultos de antiguas compañías que fracasaron en sus sistemas, aunque muchas veces eso no tuviera nada que ver con su calidad sino con otras circunstancias del mercado. Prueba de que efectivamente se trataba de buenos productos es que hoy en día siguen rulando, sobre todo desde la aparición de las cámaras sin espejo.

Konica Hexanon 135mm f3,5

Nos detendremos en el Konica Hexanon AR 135mm f3.5. Konica, compañía japonesa, era una de las grandes del mundo de la fotografía. Tuvo su sistema de reflex de película entre 1960 y 1987. Luego vino la unión con Minolta y la compra por parte de Sony, a la que interesaba su tecnología fotográfica.

Utilizan una bayoneta AR que puede ser acoplada a los modernas cámaras mediante un sencillo adaptador. Se puede buscar en ebay con la denominación “AR to micro 4/3” o “AR to Nex”, etc, dependiendo del tipo de cámara en el que se quiera montar.

Para muchos fotógrafos, la calidad de estos objetivos no tiene nada que envidiar a los Pentax, Nikon o Canon de la época. Y eran (son) más baratos. Quizás su construcción es más irregular, mo hay que olvidar que era la serie económica de la marca. Pero el 135mm me parece bastante robusto.

El Konica Hexanon AR 135mm f3.5 (con la misma focal hay varios modelos) es nítido, contrastado y con buen color, quizás su mejor característica. No tiene aberraciones cromáticas ni geométricas importantes, como es de esperar en un 135mm. Sus distancia mínima de enfoque es de metro y medio. Está construido con 4 grupos de lentes.

Konica Hexaon135mm con Panasonic GF1

Lo bueno es que todas esas cualidades se logran precisamente gracias a su construcción. En aquella época no se corregían los objetivos por software. ¿Qué quiere esto decir? Que rendirá igual de bien en cualquiera de las cámaras que se use.

Variación ángulo de visión

Lo malo o bueno dependiendo para qué lo queramos, es que si se utiliza en una cámara Nex, su ángulo de visión varía y equivaldrá a un 135mm multiplicado por 1,5. Si se utiliza en una micro 4/3 hay que multiplicar por 2. Para entendernos, es como si tuviéramos en cuanto a ángulo de visión un 200mm o un 270mm respectivamente. Buena distancia focal para fotografía de detalles o de animales que sean tímidos. Pero también en el límite para retratos no invasivos con garantía de un buen desenfoque de fondo.

Konica Hexanon 135mm montado en una Panasonic GF1

Incluso sirve como en esta fotografía para guarecerse bajo una marquesina de la lluvia y dedicarse a fotografiar lo que pasa alrededor. Nótese que pese a ser un día gris y lluvioso, los colores presentes son muy vivos. A disfrutarlo.

Por @Socrateson